Coronavirus en Estados Unidos: Donald Trump deja un reguero de promesas incumplidas

Eso podría cambiar con una prueba rápida creada recientemente, pero no se dispone de ella en grandes cantidades. New Hampshire recibió 15 aparatos, pero cartuchos suficientes sólo para dos. "Me estoy golpeando la cabeza contra la pared", dijo el gobernador republicano Chris Sununu.
Personal médico y de enfermería, asistentes de vuelo y otros trabajadores en primera línea de fuego han debido suplicar que les envíen materiales tan básicos como cubrebocas, guantes y vestimenta protectora en general.
La magnitud de la pandemia superó las existencias de esos artículos incluso en los países mejor preparados, pero la persistencia de la escasez en Estados Unidos no se debe sólo a la imprevisión sino a las vacilaciones a medida que los estadounidenses empezaban a enfermarse y morir de la enfermedad.
Las partidas en falso y los callejones sin salida son inevitables en cualquier crisis, sobre todo si es provocada por un virus ignoto, pero el presidente que minimizó el peligro durante meses ha sido una fuente constante de exageraciones y promesas tan audaces como incumplidas.
Trump y su equipo han publicado cifras. Números desconcertantes sobre los tapabocas en camino. Pruebas que se realizan. Buques que navegan al rescate, respiradores que se fabrican, aviones que vuelan cargados de provisiones, dólares que fluyen a empresas paralizadas.
No cabe duda de que, en los frentes principales, el gobierno federal se esfuerza por estar a la altura de las necesidades, pero en gran medida las provisiones arribarán durante la curva descendente de la pandemia, con lo que el país estará en mejor situación si se produce una segunda ola de contagios, pero llegarán demasiado tarde para la curva letal del brote, actualmente en desarrollo.
Por ejemplo, con respecto a los respiradores, Trump reconoció que "muchos llegarán cuando ya no los necesitemos tanto".
El sistema estadounidense de pruebas de COVID-19, la clave para contener el contagio, ha fracasado en el momento crítico, como reconocieron las autoridades de salud pública (nunca Trump) en marzo.
Fue apenas a mediados de marzo, cuando algunos hospitales trataban a miles de enfermos sin equipo suficiente, que el gobierno hizo pedidos a granel de mascarillas N95 y otros artículos para sus depósitos, reveló una investigación de The Associated Press. Washington vaciló durante dos meses después de que sonaron las alarmas globales en enero sobre la pandemia que se avecinaba.

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