Las fallas de décadas de malos gobiernos no se reparan en semanas: Bonnett


La escritora colombiana Piedad Bonnett cree que se menospreció el peligro de la pandemia del coronavirus y que se pensó que era “una cosa de chinos”; sin embargo, ha resultado “un virus igualador como en épocas antiguas” y por ello hay un miedo generalizado que ha confinado a gran parte de la población del planeta.
Bonnett (1951), que ya ha narrado en sus novelas y poemas los miedos y el dolor profundo desde una agitada Colombia, se muestra escéptica sobre los efectos positivos de la crisis del COVID-19 y duda de que la dura experiencia vaya a mejorar nuestras sociedades. Más bien teme que algunos políticos aprovechen esta crisis “para lograr réditos a cualquier costo”.
Refugiada en el campo desde el inicio de la cuarentena a finales de marzo, la autora de “Lo que no tiene nombre” trata de escribir sobre “el confinamiento” mientras advierte sobre esta crisis que sufrirán “los que siempre han sufrido pobreza”, sobre todo en Latinoamérica.
Pregunta: La crisis del coronavirus recuerda el final de su poema “Tránsito”: “De repente la noche cayó sobre mi frente/ y fui un hombre descalzo en medio del camino” .¿Esta pandemia va a provocar un cambio hacia algo desconocido? ¿Un tránsito?
Respuesta: Creo que a muchos nos cambiará individualmente. Pero soy escéptica en relación con cambios más definitivos en el sistema capitalista. De todos modos, habrá perdedores en el grupo de dirigentes políticos que no han sabido enfrentar la pandemia. Y pienso que habrá mucha más conciencia en relación con el cambio climáticos. Volveremos, creo, a lo conocido pero sin duda cambiados por la experiencia.
P: La tragedia es evidente y dolorosa en muchos casos. A los supervivientes ¿nos va a hacer mejores? ¿peores?
R: Durante un tiempo, por lo menos, habrá una valoración de lo esencial. Del valor de la libertad, de la salud, del contacto con los que amamos. Pero eso no quiere decir que vayamos a ser mejores. De hecho, así como la pandemia ha permitido que aflore la solidaridad de muchos, también ha puesto en evidencia racismo, xenofobia, mezquindad, egoísmo. Quizá aprendamos, sí, a manejar mejor las pandemias.
P: Ahora mismo vemos imágenes de Europa y Estados Unidos y nos alarmamos. Sin embargo, el impacto del COVID-19 en Latinoamérica puede ser brutal ¿estamos ante una catástrofe para los más débiles?
R: Por supuesto. Los que más sufrirán en estos países serán los que siempre han sufrido de pobreza y falta de oportunidades.
P: Usted que conoce bien Colombia, la enfermedad ¿ha llegado en el peor momento? ¿sin liderazgo? ¿sin una salida al proceso de paz?
R: Sí, ha llegado en momentos de un Gobierno débil, errático, lastrado por escándalos de corrupción. Afortunadamente, el presidente Iván Duque ha sabido reaccionar bastante bien frente a la pandemia.
P: ¿Como escritora qué puede contar de lo que está pasando?
R: Todavía es pronto, pero hay que mantener la mirada afinada, reflexiva, tomar nota, estar muy vivos. Yo he pasado por varios estados anímicos, sobre todo por no poder ver a mis padres ancianísimos (de 94 y 97) e imaginar que enferman o mueren durante la cuarentena. Pero leer y escribir le han dado sentido a mis días.
Estoy escribiendo sobre la experiencia del confinamiento, tomando apuntes a partir de los retazos de una realidad extrema que logro unir y de los vaivenes de mis emociones. Ha sido también una posibilidad de introspección, de escribir memorias.
P: ¿La literatura puede ser una de las tablas de salvación ante esta angustia que nos ha supuesto esta pandemia, cuyo mensaje, quizá, es que no hay futuro?
R: Por supuesto. La literatura desdibuja los muros que nos encierran y suscitan reflexiones iluminadoras.
P: ¿Qué autores recomienda para estos días? ¿Es el momento de la poesía con mayúsculas?

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